Me gusta dormir. Es algo extraño lo que me pasa. Duermo mucho.
Me gusta dormir porque me gusta las historias que me creo, historias raras, historias de amor, historias de sexo. Me gusta irme a dormir cansado, saber que doy vueltas durmiendo y levantarme con todas las mantas y sabanas desperdigadas por la habitación.
Me gusta dormir viendo la televisión.
Siempre me duermo viendo la televisión: viendo series, películas o algún deporte. Siempre me duermo cuando estoy en cama y empiezo a leer. Siempre.
La oscuridad me da sueño, el cansancio me da sueño, el calor me da sueño.
Aunque hay cosas que no me gustan de dormir. Hay días que no los aprovecho por dormir. Intento trasnochar y no soy capaz, me entra el sueño y no puedo luchar contra él.
Tampoco me gusta cuando me despierto de la siesta y entro en un estado de zombie. Cuando soy un zombie no soy capaz de tener perspectiva de lo que hay a mi alrededor, no soy capaz de pensar, no soy capaz de ser racional. Odio no ser racional.
Odio también antes de quedarme dormido. Me da miedo. Uno el sueño con la realidad, me da miedo porque parezco tonto. Al unir la realidad con lo onírico pasan cosas muy extrañas, surrealistas, estúpidas y causan un poco de miedo. Puedes unir lo que estas viendo con algo que te ha pasado sin tener un enlace, cuando sales del estado de sueño te sorprendes de lo que acabas de pensar. No se lo recomiendo a nadie.
En definitivo me gusta dormir. Me gusta soñar cuando las cosas van mal. Es mi salida.
Lo decía Aute, los sueños cine son.
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